Friday, December 31, 2004

Me ofreció la intimidad de su casa y la acepté.

Habíamos entrado en aquel café como conocidos que sólo se habían visto el alma, sin apenas haber tenido tiempo a mirarnos bien físicamente.

Y salimos de allí cogidos de la mano.

Y no lo follé esa noche.

No.

Lo amé.

Con toda mi esencia.

Con toda mi piel.

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